El despertar

Cuarta edición de Kilómetros de Vida: un homenaje al valor y la aportación de los jóvenes madrileños con parálisis cerebral

Cuarta edición de Kilómetros de Vida: un homenaje al valor y la aportación de los jóvenes madrileños con parálisis cerebral

En una emotiva ceremonia celebrada recientemente, organizada por ASPACE Madrid entregó los reconocimientos de la cuarta edición de los “Kilómetros de Vida”, una iniciativa cuyo objetivo es visibilizar a los jóvenes de la Comunidad de Madrid que conviven con Parálisis Cerebral o daños cerebrales afines, reconociendo su camino y lo que aportan a la sociedad.

La jornada tuvo lugar en el Centro Cultural Emilia Pardo Bazán el día 7 de noviembre, y precedió la exposición fotográfica titulada “Yo decido”, realizada por la Confederación ASPACE, en la que se mostraron diversas historias de vida desde la perspectiva de los propios jóvenes.

Un premio con rostro propio: Víctor Aparicio Calvo

En esta edición, la asociación Asociación El Despertar propuso a un joven muy especial: Víctor Aparicio Calvo, afectuosamente conocido como “Moncho”, quien lleva vinculado a la entidad desde los tres años de edad. Su historia de acompañamiento, crecimiento y contribución al entorno fue reconocida con gran emoción.

El galardón no solo pretende destacar logros individuales, sino también visibilizar que la inclusión, el apoyo comunitario y los entornos accesibles favorecen que cada joven pueda recorrer sus propios “kilómetros de vida” con dignidad y protagonismo.

Desde su puesta en marcha, “Kilómetros de Vida” ha servido como plataforma para dar voz, respeto y visibilidad a jóvenes con discapacidad motora o daño cerebral que muchas veces quedan fuera de los focos. Tal como señaló la organización, “sois ciudadanos de pleno derecho… y también tenéis deberes: la responsabilidad de contribuir de manera activa a la madurez y a la ética de nuestra sociedad”.

Con este reconocimiento, la Asociación El Despertar reafirma su compromiso con sus jóvenes y las familias. Moncho se convierte en un símbolo de perseverancia, fraternidad y ejemplo para otros jóvenes. Su historia demuestra que la inclusión no es solo una meta, sino un camino construido día a día.